En Alba de Tormes…

… donde la devoción a Teresa de Cepeda y Ahumada (más conocida como santa Teresa de Jesús) encontré esta escultura. Concretamente en el parque conocido como el espolón). Disfruten ustedes de los extremos a los que puede llegarse en el «arte» de estos tiempos convulsos en que nos ha tocado vivir.

No es ya ¿qué cojones habrá querido representar la autriz con el cohete-casa que le sale del ojo izquierdo? Es, sobre todo, que no se salva ni el reverso que, llámenme obseso, tiene una reminiscencia que me dejó boquiabierto y quijadocaído. Hasta saqué el móvil y le hice estas fotos a pesar de que la maquinita que uso mejor casca nueces que hace fotos.

Puntos de vista

Cambiar la posición y luego mirar al fondo hace que muchas de nuestras imágenes cambien por completo la interpretación. Ejemplo como el de la foto, hecha en el museo Pietro Canonica de Roma, que era gratuito hasta hace poco. En primer término una bella venus, al fondo un circunspecto padre de la Iglesia (de nombre no recogido, lo siento). Una versión de «Susana y los viejos el viejo». Me quedo con la Susi, obviamente.

Arte capuchino

Esta foto fue tomada en un osario de los capuchinos en Roma que, cosas del destino y del turismo, se ha convertido en un circo de gentes con móviles y cámaras varias haciendo caso omiso -me da- de aquello del «memento mori». Y también se ha transformado ¡cómo no! en una máquina de hacer dinero. Seguro que los frailecillos aburridos de siglos atrás no sospechaban -ni por asomo- en lo que iban a acabar convertidos su huesecillos.

Por cierto, que en la iglesia de Wamba (Valladolid) hay también un osario bastante concurrido pero, lástima, no tan «artístico». La iglesia, sin embargo, es más interesante que la citada de Roma, cosas que tiene la vida.

Pintadita vasca

El otro día andaba dando patadas a las piedras de Mondragón, bebiendo unos vinos, unas birras y comiendo algún pincho. Entre lugar y lugar de parada me encontré con esta pintada. Siento no haber apuntado el nombre de la calle, pero aquí les va la foto y el texto (añadidos signos de puntuación): «Este mundo me da asco, curas, obispos y demás. Sobre todo monseñor Roco (sic) Valera. Predicais la castidad, cortaros (sic) todos la poya (sic) y dar (sic) ejemplo.

Banalización de la guerra

Este cuadro lo vi en el museo del ejército que hay en Palma de Mallorca. Sin entrar a considerar el mérito artístico (como otras veces, lo reconozco) me llamó la atención la mezcla de elementos: militar, mujer y osito de peluche. Les dejo a los abnegados asistentes a esta página las reflexiones, es que no tengo ganas de andar comentando lo evidente (al menos para este «cura»), menos aún en estos tiempos que vivimos.

Tiempos nuevos, tiempos salvajes

El móvil es la droga actualmente más extendida, más usada e incluso mejor considerada. Apenas tiene detractores, y eso que su poder adictivo no respeta a jóvenes ni a viejos.

Sigamos, sigamos perdiendo nuestras vidas reales mirando pantallitas. Algún día los jóvenes (como esta niña que fotografié el domingo en un pueblo salmantino) llorarán la infancia y adolescencia perdidas o mejor, regaladas, a las empresas traficantes de datos.

¡Navegad, navegad, malditos!